Asistir a FITUR este año me dejó claro que el turismo ya no se trata de vender destinos, sino de ...
Asistir a FITUR este año me dejó claro que el turismo ya no se trata de vender destinos, sino de entender cómo se mueve el mundo hoy. Con México como país socio, la feria fue el escenario perfecto para ver que el Bleisure (esa mezcla de negocios y estilo de vida) es el verdadero motor de lo que viene.
El Stand: Mucho más que una vitrina, es una puerta a otra sociedad
Algo que noté caminando por IFEMA es que cada stand es, en realidad, la entrada a una sociedad distinta. Cuando cruzas la línea del stand de un país árabe, asiático o africano, dejas atrás lo que dicen las noticias y entras a su territorio comercial.
Ahí es donde te das cuenta de que estos países están hambrientos de apertura. No ahí están solo para enseñarte fotos de paisajes; están buscando activamente socios, tecnología y sistemas de pagos para conectar sus mercados con el nuestro. Quien entiende esto, deja de ver folletos y empieza a ver oportunidades reales para expandir sus negocios.
La tecnología es el alma del viaje
El turismo hoy se escribe con código y finanzas. Me llamó mucho la atención ver en los pasillos de Techy a fondos de inversión mexicanos buscando startups. Ya no buscan solo hoteles; buscan soluciones de Fintech, Ciberseguridad y sistemas de pago que le hagan la vida más fácil a los millones de estadounidenses y canadienses que nos visitan. El capital mexicano ya entendió que el futuro está en el software que hace que el viaje sea seguro y fluido.
Networking en el Metro: Eficiencia sobre estatus
Una de las lecciones más grandes me la dio el transporte. En Madrid, es de lo más normal subirte al Metro hacia la feria y encontrarte con directivos y dueños de empresas compartiendo el vagón.
Ahí, en el trayecto, el networking es puro. No necesitas una cena de gala para conectar; la eficiencia del transporte público se vuelve el espacio ideal para cerrar una idea antes de llegar al stand. Es una mentalidad donde el tiempo vale más que la apariencia, y eso es algo que como mexicanos nos hace mucho sentido cuando queremos ser prácticos.
Un camino por recorrer juntos
Al final, me quedo con una reflexión: México tiene una historia y una calidez que el mundo ama, pero no podemos quedarnos solo con eso. Recibir millones de personas es un logro, pero el verdadero reto es madurar nuestra industria para estar a la altura de lo que vi en Europa o Asia. Necesitamos dejar de ser solo un “lugar de vacaciones” para convertirnos en un punto de encuentro de negocios cómodo.
Estamos en el camino, y en klika.mx quiero que vayamos juntos en esta evolución, aprendiendo de lo que pasa afuera para aplicarlo con éxito aquí en casa.
mpc.

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