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Papá, mamá... voy a ser padre

La creencia está en que un estudiante adolescente que ha embarazado a su pareja debe buscar un empleo como muestra de ser un ‘buen papá’. Así caen en una trampa, ya que al no terminar su educación van derecho a trabajos mal pagados, mal calificados y con pocas posibilidades de superación laboral.




C.A.G. | México DF
El embarazo en la adolescencia es muy común en América Latina. Los ‘consejos’ inculcados hoy en día desde la juventud, como ‘te vas a quedar para vestir santos’ cuando apenas tienen 20 años, estremece a los jóvenes carentes de información, y faltantes de un proyecto de vida que les implique éxitos académicos y profesionales. En México es muy común escuchar a las niñas decir que su sueño ser mamá. Pero, ¿será la misma situación en los hombres? ¿Qué esperan ellos de la vida?

En un estudio llevado a cabo en el Centro de Medicina Reproductiva y Desarrollo Integral del Adolescentes (CEMERA), una unidad académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, se ha entrevistado a cuatro chicos de entre 18 y 19 años. Las respuestas que dieron al enterarse de que iban a ser papás, fue como constante, que no sabían lo que iban a hacer. 

La receta perfecta
Eres un estudiante brillante. No te gustaría defraudar a tu familia. El aborto no está dentro de tus opciones. Las cosas no son tan complicadas. Cuando los adolescentes se enteran de que su pareja está embarazada, lo primero que se les viene a la mente es ¿cómo se lo voy a decir a mis padres? Para los especialistas es éste uno de los pasos más importantes. Aunque las respuestas por parte de la familia evidentemente son variadas, no cabe duda que afrontar las consecuencias de los actos es lo que se debe asumir a partir de ese momento. 

Después de ese primer filtro,  como padre adolescente debes afrontar decisiones tan importantes como casarte, convivir con tu pareja, dejar tus estudios o buscar trabajo en algunos casos. Esto último debes reflexionarlo a mediano y largo plazo. La decisión que tomes sin duda traerá consecuencias no sólo para ti y su familia de origen, sino para tu pareja y tu vástago.

En el estrato social bajo, los hombres adolescentes fracasan en completar su enseñanza entrando en el mundo adulto con pocas o escazas destrezas laborales. La creencia está en que un estudiante adolescente que ha embarazado a su pareja debe buscar un empleo como muestra de ser un ‘buen padre’. Así caen en una trampa, ya que al no terminar su educación van derecho a trabajos mal pagados, mal calificados y con pocas posibilidades de superación laboral. Les queda entonces enfrentar un futuro de dependencia o de mediocridad que los lleva a desertar de su rol de padre.

Madurez ante todo
Un estudio estadounidense publicado en 1997 por el Journal of Adolescent Health, ha identificado varios obstáculos que dificultan el vínculo con el hijo: la falta de dinero del joven, su desconocimiento sobre la crianza y la escasez de instituciones o redes de apoyo emocional que incentiven su participación como padre. Estará en ti crear esa empatía con tu hijo utilizando los pocos o muchos recursos materiales que tengas a la mano.

Ahora que ya tienes el problema encima debes confrontarlo y saber que las cosas no serán fáciles, pero tampoco es el fin del mundo. Especialistas chilenos han afirmado que “si la adolescente no está preparada para ser madre, menos lo estará el hombre adolescente para ser padre. Especialmente porque en la cultura en que se da la maternidad adolescente, es muy común que los hombres se desliguen de su papel y los hijos pasen a ser criados por la madre de la pareja o abuelas”. Debes tomar en cuenta qué rol jugarás en tu familia y dejar las cosas claras desde el principio. 

Si decides que la responsabilidad de cuidar a tu hijo e incluso su manutención debe estar a cargo de personas ajenas a ti y a tu pareja, esto te provocará sentimientos de aislamiento, juicios descalificatorios por parte de su familia o amistades como ‘con qué lo vas a mantener’, ‘seguro que no es tuyo’ o ‘no es la primera que queda embarazada’. Tu familia debe apoyarte, pero más que nada moralmente. Los psicólogos recomiendan que nadie te debe presionar y que te dejen generar tu propio espacio y el ambiente para que te puedas conectar afectivamente con tu hijo. Lo quieras o no, ahora tú eres el padre.